¿Se siente negativo? ¿Cómo puede superarlo?

Sus emociones negativas son indicadores poderosos de lo que usted debe cambiar en su vida.

Debido a que usted es un ser humano, va a tener ciertas emociones durante la jornada laboral. Se espera que la mayoría de sus emociones sean positivas, tales como emoción, curiosidad, agradecimiento y alegría.
Sin embargo, es inevitable que también sienta ciertas emociones negativas. Pero aquí está lo importante: La manera como maneje sus emociones negativas determinará en gran parte lo exitoso que usted pueda llegar a ser.
Después de todo, es fácil manejar un negocio o desempeñar un empleo cuando todo es dulzura y alegría. Lo difícil es hacer que las cosas sucedan cuando los tiempos son difíciles y no se obtienen los resultados deseados.

Con esa idea en mente, aquí están  las emociones negativas más comunes que las personas sienten en el trabajo, junto con un plan para transformarlas en algo que les ayude a ser más, en lugar de menos, exitoso.

 

1.       Si siente miedo…

Retroceda un segundo y trate de ver la situación de forma objetiva. Pregúntese: “¿En verdad se encuentra en riesgo mi negocio o mi profesión?” Si la respuesta es negativa, entonces quizás solo se sienta nervioso(a) o ansioso en lugar de tener miedo, igual que cuando está a punto de subirse a la montaña rusa. Así es que mejor disfrute el viaje.
Si decide que la situación es realmente seria, entonces haga algo físico, como ir a caminar, para despejar su mente. Cuando vuelva, trabaje en un plan de acción que determine cómo va a manejar la situación en este momento.

Piense en todas las ocasiones anteriores donde ha superado circunstancias similares que le presentaron un verdadero reto. Tenga confianza en que será capaz de volverlo a hacer en esta ocasión. Y entonces, lleve a cabo el primer paso de su plan.

 

2.       Si se siente rechazado…

Decida si realmente respeta la opinión de la persona que lo rechazó. Si el rechazo viene de un idiota, un ignorante o alguien que no vale la pena, un “rechazo” en realidad puede verse como un cumplido.

Si respeta la opinión de esa persona, reconozca que quizás esté malinterpretando la situación. La única manera segura de saberlo es preguntar. Diga algo como: “El otro día, me dijiste _____ y me sentí herido. ¿Me podrías  aclarar lo que sucedió?”

Por último, acepte la idea de que, en un sentido muy realista, el “rechazo” es una ilusión. Generalmente surge de una diferencia en la interpretación de las “reglas” que las personas utilizan para ciertos eventos. Probablemente fue rechazado porque la otra persona estaba usando reglas diferentes a las suyas. Por lo tanto, ¿dónde está el daño?

 

 3.      Si se siente molesto…

Su primera tarea es alejarse de la situación. Si es posible, levántese y vaya a caminar o haga algo que lo distraiga en ese momento. Si no puede realizar una de estas actividades, use la técnica clásica de las mamás y cuente lentamente hasta diez.

Ahora que se calmó un poco, establezca la razón específica de su enojo. Se dará cuenta de que en TODOS los casos, se debe a que alguien ha violado una regla o un estándar que es profundamente importante para usted.

En lugar de “explotar” o “liberar energía”, determine una forma de comunicarle a esa persona la importancia que tiene esa regla para que no se vuelva a dar la misma situación en el futuro.

 

4.     Si se siente frustrado…

En el trabajo, esta emoción surge cuando siente que los resultados no son los esperados, aun cuando ha dado todo su tiempo y empeño. Sabe que su meta es alcanzable, pero parece escaparse de sus manos.

El primer paso aquí es revisar el plan de trabajo y su comportamiento. ¿En realidad estará utilizando la mejor estrategia para llegar a esa meta? De lo contrario, su frustración le estará diciendo que necesita cambiar su plan y la forma como lo está ejecutando.

Si su plan es sólido y su comportamiento es el apropiado, es hora de practicar un poco de paciencia. Deje de preocuparse por la meta. Libérese de los resultados, concéntrese en el comportamiento y tenga la plena convicción de que “Los retrasos de Dios, no significa que son una negación.”

 

5.       Si se siente inadecuado…

¡Bienvenido al club! Aunque las personas lo reconozcan o no, hasta aquellos que parecen tener más confianza en sí mismos se preocupan de no estar a la altura de la situación o para lo que venga en el futuro.

Lo maravilloso de esta emoción es que se trata de la más fácil de lidiar. El sentirse inadecuado surge de una falta de habilidad, experiencia y estrategias en un área en la cual le gustaría ser exitoso.

Por lo tanto, su plan es muy sencillo: Decida que va a trabajar en sus habilidades hasta dominarlas. Encuentre un ejemplo a seguir o un maestro. Lea libros o tome un diplomado. En el peor de los casos, aprenderá en la escuela de “Prueba y error”. Pero esto, simplemente es parte de la vida.

 

6.       Si se siente estresado…

No hay duda de que el mundo laboral de hoy demanda de tiempo y energía extrema. Si es un emprendedor, un ejecutivo, un supervisor o un empleado, constantemente se le pide que haga más con menos.

Aun así, usted (como cualquier persona) es limitado por el tiempo y el espacio. Independientemente de cómo se sienta al respecto, tiene una cantidad limitada de tiempo para hacer las cosas y mantenerse sano y contento al mismo tiempo.

Por lo tanto, la mejor forma de manejar el estrés es tomarlo como una señal de que es hora de dar prioridades. Haga lo importante antes que lo urgente. Recuerde que el 20% de su trabajo generalmente produce el 80% de los resultados. Así es que ¡concéntrese en el 20%!

Traducido de http://www.inc.com/geoffrey-james/how-to-handle-negative-emotions-at-work.html

Calavera de día de muertos.

Luego de varias semanas
de esperar y esperar
mientras la calle se debía reparar,
luego de ver la fecha tan lejana
para en un firme poder deambular,
los empleados univia
permisos y tiempo pedían
sin jamás imaginarse
el final abrupto que ya venía.
Ni el despistado don trole
esperaba no encontrarlos aquel día
como buenos miembros de la prole
la calaca, por ellos, ya venía.
Vestidos y alborotados quedaron
a expensas del aire acondicionado
uno por uno se los iba llevando
y el reloj checador, las horas contando.
Pobres ingenuos, empleados de univia
ninguna idea tenían
que su espera fuera en vano
el pago no llegaría,
ni siquiera en su cumpleaños.
Y así se quedaron
sin un peso en sus manos,
y miles de deudas del banco
eso dice la leyenda,
o por lo menos así lo cuentan
sus seres cercanos.
Y cuando la blanca calaca llego por ellos
ni siquiera sintieron miedo.
“Llévanos a todos”-dijeron,
que esta espera perpetua es tortura,
que ya perdimos hasta la cordura
solo sentimientos de desesperación y locura
nos ha ocasionado esperar
el arranque de la licenciatura.
Pero que sea ahora nuestra partida,
no nos quedes mal tu también, huesuda malparida,
que por más esperanzas que tengamos en univia,
trabajar por amor al arte,
dejó de ser un modo de vida.”

Sea más feliz: 10 prácticas que debe dejar de hacer hoy mismo.

A veces el camino hacia la felicidad depende más de lo que no haces.

La felicidad-en su vida laboral y su vida personal-frecuentemente se trata de restar, no de agregar.

Por ejemplo, considera qué sucede si dejas de hacer lo siguiente:

1. Culpar.

Las personas cometen errores. Los empleados no cumplen nuestras expectativas. Los vendedores no entregan a tiempo.
Por lo tanto, los culpas por tus problemas.
Pero tú también tienes algo de culpa. Quizás no les diste entrenamiento suficiente. Tal vez no se dio suficiente margen de error. Tal vez pidió demasiado en muy poco tiempo.
Tomar la responsabilidad cuando las cosas salen mal en lugar de culpar a los demás no es masoquismo, es darse poder. Porque entonces, la próxima vez, te enfocarás en hacer las cosas mejor o de forma más inteligente.

 2. Impresionar.

A nadie le caes bien por la ropa que portas, tu automóvil, tus pertenencias, tu título o tus logros. Todo eso son “cosas”. Quizás a las personas les guste lo que tienes, pero eso no significa que te aprecian.
Claro, de forma superficial puede parecerlo, pero superficial no es sustancial, y una relación que no está basada en algo sustancial no es una relación verdadera.

Las relaciones verdaderas hacen que seas más feliz, y solo obtienes ese tipo de relaciones cuando dejas de tratar de impresionar a otros y empiezas a actuar como realmente eres.

 3. Arraigarse.

Cuando tienes temor o eres una persona insegura, te arraigas a lo que sabes, aunque eso no sea exactamente bueno para ti.

Una falta de miedo o de inseguridad, no es felicidad. Solo es falta de miedo o inseguridad.

Arraigarse a lo que crees que necesitas no te hará más feliz, pero dejar ir esas ideas para buscar lo que quieres, sí lo hará.

Aún si no logras obtener lo que quieres, la mera acción de intentarlo te hará sentir mejor.

 4. Interrumpir.

El interrumpir no solo es ofensivo. Cuando interrumpes a alguien, lo que realmente estás diciendo es “no te estoy escuchando para entender lo que dices, estoy escuchándote para decidir lo que YO quiero decir.”

¿Quieres agradarle a las personas? Escucha lo que dicen. Presta atención a lo que dicen. Haz preguntas para entender lo que ellos quieren decir.

Te van a adorar por hacerlo, y a ti te gustará como eso te hace sentir.

 5. Renegar.

Tus palabras tienen poder, especialmente sobre ti mismo. Renegar o quejarse de tus problemas te hace sentir peor, no mejor.

Si algo no está bien, no pierdas tu tiempo quejándote. Utiliza esa energía  en mejorar la situación. A menos que quieras quejarte para siempre, es lo que tarde o temprano tendrás que hacer. Así es que, ¿para qué perder el tiempo? Arréglalo ya.

No hables de lo que está mal. Habla sobre cómo mejorar las cosas, aunque esa conversación solo sea contigo mismo.

Y haz lo mismo con tus amigos y colegas. No solo seas el hombro donde los demás lloran.

Los amigos no permiten que otros amigos se quejen. Los amigos les ayudan a sus amigos a mejorar sus vidas.

 6. Controlar.

Si, eres el jefe. Si, eres el titán de la industria. Si, tu eres la colita que mueve el gran perro. Aun así, lo único que puedes controlar, es a ti mismo. Si tiendes a querer controlar a las demás personas, entonces has decidido que tú, tus metas, tus sueños, o hasta tus opiniones son más importantes que las de ellos.

Además, el control es a corto plazo, porque siempre requiere fuerza, temor,  autoridad o algún tipo de presión. Ninguno de estos ayuda a sentirte bien contigo mismo.

Encuentra personas que quieren ir a donde tú quieres ir. Ellos trabajarán más duro, se divertirán más y generarán mejores relaciones personales y profesionales.

Y todos serán más felices.

 7. Criticar.

Si, tú tienes más educación. Si, tienes más experiencia. Si, tú has caminado más cuadras y has subido más montañas y has derrotado a más dragones.

Eso no te hace más listo, ni mejor, ni más intuitivo.

Eso solo te hace ser tú: único, inigualable, pero tú, al fin de cuentas.

Único, como lo es cada persona, incluyendo tus empleados.

Todos somos diferentes: no mejor ni peor, solo diferentes. Aprende a apreciar las diferencias en lugar de ver problemas y observarás a las personas- y a ti mismo- desde otro punto de vista.

 8. Dar sermones.

La crítica tiene un hermano. Su nombre es sermón. Y comparten el mismo padre: el juicio.
Entre más arriba subas y entre más logres, mayor es la probabilidad de que pienses que lo sabes todo-y de decirle a las personas todo lo que crees que sabes.

Cuando hablas con más finalidad que fundamento, las personas te oyen, pero no te escuchan. Pocas cosas resultan más tristes y te dejan sintiéndote menos feliz.

 9. Lamentarse.

El pasado es valioso. Aprende de tus errores. Aprende de los errores de otras personas.

Luego déjalo ir.

¿Es más fácil dicho que hecho? Depende de tu enfoque. Cuando algo malo te sucede, considera que es una oportunidad de aprender algo que antes no sabías. Cuando otra persona cometa un error, tómalo como una oportunidad para ser amable y comprensivo.

El pasado es un entrenamiento, no te define. Piensa en qué fue lo que se hizo mal, pero solo con la finalidad de que, la próxima vez, tú y las personas a tu alrededor sabrán como asegurarse de que se haga bien.

 10. Temer.

Todos tenemos miedo: de lo que pueda suceder o no. De lo que no podemos cambiar o de lo que no podremos hacer o de cómo nos perciben los demás.

Por lo tanto, es más fácil titubear, esperar el momento exacto, decidir que necesitamos de un poco más de tiempo para hacer algo o investigar un poco más o explorar más alternativas.

Mientras tanto, los días, las semanas, meses e incluso años, se van pasando.

Y también nuestros sueños.

No permitas que el miedo te deje atrás. Lo que sea que has estado planeando, lo que hayas imaginado, lo que hayas soñado, empiézalo hoy.

Si quieres iniciar tu propio negocio, toma el primer paso. Si quieres cambiar de profesión, toma el primer paso. Si quieres que crezca tu empresa o quieres entrar a otro mercado u ofrecer productos nuevos, toma el primer paso.

Mueve tus miedos hacia un lado y empieza. Haz algo, haz lo que sea.

De lo contrario, el hoy se va. Y cuando llegue el mañana, el hoy se fue para siempre.

El hoy es el recurso más valioso que tienes- y el desaprovecharlo es lo único que realmente debes temer.

 

Traducido del artículo Be happier:10 things to stop doing right now- de Jeff Haden

http://www.inc.com/jeff-haden/how-to-be-happier-work-10-things-stop-doing.html?nav=next

Todavía falta mucho.

Todavía falta mucho. En seis años es muy difícil que un país entero cambie. Sin embargo, a los políticos y sus partidos les falta espacio en las calles y en los medios de difusión para decir que ellos son quienes van a cambiar el país. Ellos sí harán las cosas “diferentes”… por favor.

Ya es costumbre prometer acciones, mejoras y programas de apoyo. Pero la realidad es que, llegando a la presidencia, el senado formado por los partidos de oposición le darán un rotundo “no” a sus propuestas. ¿Por qué? Porque no quieren que un presidente de un partido contrario desarrolle bien su trabajo. Los errores son del presidente, los logros son del senado, esa es la mentalidad. Si alguna propuesta del presidente llega a aceptarse, se jactan de  que son los diputados y senadores quienes aceptan y respaldan las propuestas, por lo tanto son ellos los responsables de todo lo bueno que pasa en el país.
Sin embargo, ni así es factible, a corto plazo, un cambio verdadero.

La misma gata revolcada.

Basta con prestar atención a su alrededor: la gente no respeta las señales de tránsito, se cruza la calle cuando el semáforo está en rojo, tiran basura donde no se debe, se meten en la fila de las tortillas, se forman en la caja rápida con su carrito lleno siendo que solo pueden llevar diez artículos; se estacionan en lugares para discapacitados, se encuentran una cartera y no la devuelven (o peor, la encuentran, le llaman al dueño y le piden dinero para poderla entregar), se “cuelgan” de los postes de luz para no pagar por el servicio, comparten señal de cablevisión para no pagar por un contrato, se consiguen trabajos gracias a palancas- no por contar con la capacidad ni aptitudes necesarias, si compran algo en la tienda de la esquina y reciben cambio de más, se quedan callados, exigen derechos pero no quieren obligaciones.

Debí prestar atención en la clase de mate.

Hay hombres (y estoy seguro que mujeres también) que les mienten a las esposas, tienen amantes, dicen que están trabajando cuando andan de volados con otras mujeres. Son deshonestos con su pareja y con ellos mismos.
Medio trabajan porque “medio les pagan”. Si un tránsito los detiene, de inmediato se ofrecen mordidas para evitar pagar una multa costosa o bien para ahorrarse la vuelta a la oficina de tránsito de su localidad.
En las escuelas, los alumnos que pagan son quienes tienen derecho de asistir, así sean los engendros del mismísimo demonio. Quienes tienen dificultades económicas (que generalmente son a los que sí les interesa estudiar), se les sanciona, en lugar de considerar su nivel académico y se les permita el acceso libre a la escuela.
Compran películas piratas y lo presumen: “Mira, esta se ve muy bien”-dicen. ¿Qué no una parte indispensable de una película es que se pueda ver? Les parece bien comprar películas piratas pero se molestan si les roban el bolso o la cartera, siendo que el principio es el mismo.

¿Cómo la ve, pareja? ¡Esa todavía no la estrenan en el cine!

Ven el poster de un político y piensan “maldito rata, solo le interesa quitarnos el dinero”, siendo que la piratería es un también un robo.

La gente lleva a su mascota a pasear al parque. Y cuando dejan un poco de sus desechos, los dueños suelen hacerse de la vista gorda dejando el “paquetito” para que alguien más lo limpie. ¿Cómo se puede exigir así que un gobierno haga lo que el resto de la población no hace?

No soy promotor de ningún partido. Ni defiendo las acciones de las autoridades.
De los actuales candidatos a la presidencia, la señora “diferente”, el guapito del tricolor, el necio señor del amarillo, y el antes desconocido señor con nombre de figura geométrica, no se hace uno. NI UNO.

Las propuestas son las mismas, los partidos no cambian. Pero los candidatos sí. Esos cambian de partido como de calzones, con la esperanza de quedar en un puesto de poder político. Así de enfermos de poder están que ignoran su ideología y sus principios políticos a como mejor les convenga. Todos están buscando su propio interés. Y si alguno en realidad quisiera hacer algo por el país, el montón de ineptos senadores y diputados, no se los permitirán.
¿En realidad creen que los senadores aceptarán una propuesta que les retire el fuero? ¿O una propuesta que les limite sus privilegios o les reduzca el sueldo?…por favor.

Desquitando el sueldo con el sudor de su…

Si les llegan a reducir el sueldo, entonces comenzarán las verdaderas propuestas que nos beneficien a la gran mayoría de los mexicanos. Porque apenas así, pueden ponerse los zapatos de varios millones de mexicanos que diariamente buscamos cómo sobrevivir.

Note que todos los candidatos de los últimos años proponen una “nueva fuerza policiaca” o una “policía de prevención de delito” o una “agencia especializada en la prevención del crimen organizado”. Pueden ponerle el nombre más bonito y sofisticado que quieran, pero el producto es el mismo. Dudo que para disminuir la delincuencia se necesiten de más y más policías. Es evidente que son los mismos policías quienes se organizan para cometer los delitos. Quiero pensar que no todos los policías son así. Deben existir agentes honestos y que hacen su trabajo como debe ser.
Pero el país no necesita más policías, sino menos delincuentes. Y no hablo del que roba o mata. Eso es obvio, todos estaríamos mejor sin esas personas, pero son la minoría.
Me refiero a los que hacen tranzas. Profesionistas que se jactan de “derechos” o “éticos” que con mordidas se hacen de contratos o de ofertas de trabajo. El conductor que se pasa los altos poniendo en riesgo al resto de los conductores. Al que soborna al director de una escuela para que su hijo no repruebe el año. El que compra películas piratas en la calle, o va a Tepito para comprar programas de computadora baratos y poco funcionales. La señora que se mete a la fila rápida con 800 artículos en lugar de los diez permitidos, o el que hace que saluda al tránsito y entre los dedos se va un billete de Morelos.
¿Cuándo se dará un verdadero cambio en el país? Cuando nosotros como ciudadanos seamos dignos y merecedores de ello. No digo que no lo seamos, sino que los gobernantes deberán percatarse de que la gran mayoría de los mexicanos no son tranzas, no sobornan y no dicen mentiras para salirse de un problema. Cuando seamos más los honestos, los responsables, que los deshonestos y apáticos, entonces el país va a cambiar.
Así es que vote por quien vote, el país no cambiará en seis años. El verdadero cambio se tiene que dar desde adentro. Es como querer que el trabajo caiga del cielo, sin mover un solo dedo. Sin repartir solicitudes o asistir a entrevistas. Que el gobierno me solucione la vida mientras yo veo tele con mi señal de cable que comparto con el vecino. Es absurdo.

Ahorita en el comercial llevo la solicitud.

Siendo honesto, espero tener vida para alcanzar a ver un cambio verdadero en este país, o por lo menos sus inicios, no solamente ver un cambio de rostro cada seis años, en la misma silla del presidente.

Hábitos molestos de nuestros ciudadanos mexicanos

En la actualidad han proliferado los libros y publicaciones clasificadas como de “auto-ayuda”. En estos textos usted puede aprender a no tomar de forma personal las acciones que hacen otros individuos. Ahí se establecen técnicas para evitar ofenderse por actitudes ajenas.
Sin embargo, con todo y ese mundo de conocimiento a nuestro alcance, hay ciertas actitudes con las que es difícil no molestarse u ofenderse. Si lo vemos de otra manera, pensemos que ciertos ciudadanos mexicanos se preocupan tanto por sus compatriotas que no se cansan de ofrecernos oportunidades para poner a prueba nuestra paciencia. Con esto en mente y considerando que redacto esto con el mero fin de entretener, vayamos con el primer hábito.

Quedarse paradote/ paradota en medio pasillo del supermercado. Si usted no ha ido a un supermercado teniendo que lidiar con esta situación, entonces realmente nunca ha vivido la experiencia del consumidor-auto-servicial-frustrado. Va usted con su carrito del super, con todos los ánimos de gastar sus devaluados  pesos en los víveres que le permitirán sobrevivir hasta el siguiente pago de sueldo. De repente se dirige a la caja (o a cualquier departamento), y la única forma de llegar-o el único pasillo por donde puede pasar-lo está obstruyendo un señor o una señora-generalmente no muy jóvenes-y ni siquiera se ha dado cuenta. O peor, van a un paso de tortuga cuando usted ya tiene hambre o tiene pendientes que hacer después de comprar su despensa. A veces este ser atraviesa su carrito del supermercado de la forma más estorbosa que usted se pueda imaginar. En la mente de ellos, el supermercado está vacío y nadie más está de compras. Jamás existiría alguien que quisiera compartir el mismo pasillo que ellos, ni mucho menos tener un destino que atraviese el lugar donde ellos tan tranquilamente bloquean la circulación.
En ocasiones, basta con un simple “con permiso” para que se hagan a un lado. Pero hay otros ejemplos donde-después de una hora de esperar que esta persona se dé cuenta de su aberración (digo, porque me parece mala onda señalarles sus errores en público, por muy grandes que sean) –uno les pide permiso para pasar y esta gente se molesta o se indigna. ¿Cómo es posible que alguien se atreva a pasar por donde ellos han colocado sus sagrados pasos?
Vaya a cualquier supermercado o tienda departamental y busque estos ejemplares. Le sorprenderá lo que va a encontrar y verá que me he quedado corto con esta descripción.

Estacionarse chueco o en un lugar no asignado para estacionamiento.
“Conduzco una camioneta FX5000-LT de doble tracción y me estaciono como sólo los trogloditas lo saben hacer. El tener ese medio de transporte incrementa mi complejo de inferioridad, además de acceso a privilegios sobre el resto de la sociedad”.
Esta, me imagino, que es la mentalidad de quienes conducen estos monstruos, quienes generalmente batallan para escribir su propio nombre.
Las rayitas amarillitas o blanquitas o del color que sea, de los estacionamientos, son para que puedan caber varios automóviles. No son rayas que hicieron vagos o niños que jugaron en la calle. Si su automóvil está demasiado grande para caber en estos lugares, busque otro lugar para estacionarse y camine un par de metros.

O mejor venda su rinoceronte de doble tracción y consiga un automóvil más pequeño, más económico y más amable con el medio ambiente.

¿No pensarán en la cantidad de maniobras que tendremos que hacer el resto de los conductores para estacionar nuestro automóvil por un lado del de ellos?
A veces algunos se estacionan rápidamente-y chuecos- porque van a comprar un artículo o tiene algún pendiente “rápido” que hacer. “Al fin y al cabo, no me voy a tardar”-piensan. Y si no encuentran lo que buscan o se encuentran con esas personas que les mencioné en el primer punto, el estacionamiento se hace un desorden.
Piense. Reflexione. ¿Cómo exige al gobierno que cambie y que mejore, si los ciudadanos muchas veces están iguales o peor?
Lo mismo pasa con quienes colocan su automóvil bloqueando a un auto estacionado. “Al cabo es rápido”-dicen.
Y luego, algunos muy cínicos se estacionan atrás de un auto cuyo conductor está adentro del mismo, a punto de echarlo a andar y quien está tapando pregunta: “¿Va a salir?” –“De ninguna manera, señor. Me gusta tener el auto prendido-consumiendo una de las gasolinas más caras del continente- sin motivo aparente”. De inmediato, vuelven a su auto para moverlo a otro lugar (muchas veces muy amablemente, hasta eso) pero, perdiendo aún más tiempo del que tenían pensado. Todo por la costumbre de colocarse en lugares no asignados.
Lo mismo ocurre con los que se estacionan ocupando dos cajones de estacionamiento. O no vieron la raya o quieren más espacio para abrir las puertas o no sé porque hacen esto. Pero es molesto.

La fiesta obstructora de cada fin de semana. Esta se lleva el premio a la “mejor producción de gastritis debido a una actividad ajena”. Todos los fines de semana, en algún lugar de la ciudad, hay un juguete enorme, lleno de aire, que impide el libre tránsito de vehículos. Y no conforme con esto, atraviesan un automóvil para que sea más evidente la burrada.
En una ocasión a mi esposa y a mi, nos tocó llegar a nuestro pequeño y humilde hogar alrededor de las once de la noche, en sábado, para encontrar uno de estos “numeritos” bloqueando el acceso a nuestra cochera. Pero eso no era todo, por supuesto que no.
En ese entonces no existía una barda o alguna estructura que limitara física o visualmente la propiedad de cada uno de los habitantes de la cuadra. Entonces nos encontramos, sobre la banqueta donde estaciono el automóvil, una decoración de varias mesas, con sus correspondientes comensales, enfrente de la casa. No estaban en la calle, no, (ahí estaba la mega estructura de aire), sino sobre la cochera. Incluso un par de tipos se fumaban un cigarro recargados sobre la puerta de mi casa.
¿Qué ocurrió? Bajé del auto, (que estaba a tres casas de distancia porque hasta ahí llegaba la fila de automóviles estacionados en doble fila, impidiendo la circulación por la calle) y me dirigí a paso veloz hacia la casa. No corriendo, pero si con un porte de “Nada me va a detener de decirle a esta gente que vaya a chiflar a su…”-ustedes ya saben a quien.
El vecino, que nos conoce muy bien a mi esposa y a mí, me vio venir a lo lejos e inició un movimiento inmediato para quitar todas las mesas de nuestra propiedad y moverlas a la suya. No tuve que decir una sola palabra. ¿Por qué tuvo que poner las mesas en mi propiedad si en la suya tenía suficiente espacio? Jamás lo sabré.

La gente volteó a vernos con cara de pocos amigos, quizás recordándonos a toda la familia. Pudo importarnos menos. Ellos son los que estaban invadiendo propiedad privada.

 

En caso de que le parezca exagerado, ahi está la evidencia.

La música. ¿Por qué insisten en obligarnos a escuchar sus gustos de música?
Siempre he tratado de respetar los gustos y preferencias ajenas. Personalmente yo no soporto la música grupera, de banda, tambora, norteña y todo lo que se le parezca. Escucho otro tipo de música. Y cuando lo hago, no le subo el volumen al aparato para que lo escuche toda la cuadra. ¿Por qué? Porque sé que no a todos les gusta la misma música que a mi. Entiendo que quizás el vecino de la casa de enfrente tal vez debe levantarse temprano el otro día. O tal vez una vecina acaba de tener a su hijo y acaba de recostarse un rato para descansar del llanto y de las labores de una nueva madre.
Aparte, esta gente estaciona su automóvil, abre las puertas, baja los cristales de las puertas, abre la cajuela y creo que hasta el cofre del auto, para que el ruido se expanda en todas direcciones. Y luego, se ponen a platicar.
¿Cómo pueden platicar con ese ruido tan estruendoso? A veces pienso que lo hacen para que nadie escuche lo que platican. Vaya manera de hacer “privadas” sus conversaciones.
¿Qué pensará esta gente? ¿Buscarán ser notados? ¿Tendrán la idea que al verlos con música a todo volumen les dará estatus social? ¿Se sentirán físicamente tan espantosos que apenas así los voltearían a ver?
Hace varios meses tenía la idea de que a estas personas les falta educación. O bien que no tenían educación. Pero me he dado cuenta de que esta preferencia no tiene que ver con eso. No hace mucho tiempo, escuché a una maestra quejarse por personas como yo. Decía que cómo es posible que se queje la gente por tener la música con volumen alto. Alegaba que ella está en su casa y es su derecho-casi constitucional- el reventarse los tímpanos escuchando sus preferencias musicales. Estamos fritos-pensé. Esto lo decía una persona-supuestamente educada, profesionista, letrada. ¿Qué se puede esperar del resto de la población? En fin.
Si usted conoce a alguien así o se identifica con algo de lo que aquí se comenta, considere a la persona que está del otro lado en el supermercado, en el estacionamiento, o el vecino que vive enfrente de su casa. Por lo menos ahora ya sabe lo que piensa uno de ellos.

5 things I was told before becoming a parent that were useless

I’ll write this post just because, at the time when my wife was pregnant, we heard so many comments about what we should or shouldn’t do and it was extremely annoying. Also, I live away from my parents, brother and sisters, so my in-laws were telling my wife ALL the TIME what she should do.

And it was so frustrating to try to make my opinion (the future dad) count more than everyone else’s.

In a way, this is how I get rid of  frustration that I had at the time-and sometimes still have. Enjoy.

1. Sleep all you can before the baby gets here.
Suuuuuure. As if sleeping-in advance- would help us get through all of those sleepless nights changing diapers, feeding and putting the baby back to sleep. This advice was completely useless. I would have rather been told to tag-sleep. My wife sleeps a couple of hours and if the baby awakes, I take care of him. Then we switch. The next time that he wanted his baby bottle my wife tends to him while I get a couple of hours of shut-eye. This would have been a heck of a lot more helpful. To this day we have gotten used to getting up once or twice in the middle of the night, but those first weeks were really tough. They could have saved us some of that with more accurate  advice. But whatever.

2. How to deliver it. From the beginning I told my wife that I would support her in whatever decision she made in delivering the baby. Whether it was going to be a natural birth or a C-section. Early on, she decided on a C-section (of course, considering that the baby didn’t arrive earlier than expected). Whatever her reasons for this, I did not question. I wanted her to feel as comfortable as could be and to experience the least possible stress-and pain of course. But how about a bunch of her aunts, cousins, friends, neighbors and so on. Everybody had an opinion. I got tired of listening to  women-who had never had children- tell my wife that the natural birth was the best way to deliver a child into this world. And the worst thing was that-since there were so many of them suggesting something different than what she thought- my wife  actually felt bad for what she believed best for her. It was very difficult to convince her that whatever SHE wanted would be done and to avoid listening to those comments. That took some work, but eventually she did have him by C-section and everything went well, thank God.

3. When a baby comes, the relationship between the parents changes. Bolony. While I will admit that I have had a hard time “sharing” my boy with my in-laws, the relationship between my wife and I has never been stronger. We are laughing all the time. Everything our boy does is new and is a great experience for both of us. From farting to belching to sitting up straight, everything is new and is exciting for us-not to mention hilarious. We enjoy every minute we can get with him. I guess that, besides from being life-partners and lovers, we also make a great team. We are like best friends and I think that has a lot to do with it. Whether it’s house chores, work, vacations or baby care, we always get organized and set our priorities. So, no, our relationship didn’t change because of the baby. We only sleep less and spend more on diapers and stuff we didn’t know that existed. Oh and we have toys and baby stuff  lying around every corner of the house.

4. Only the mother’s opinion counts. Nobody actually said this to me. But everyone made pretty damn sure that that was the message I should be getting. “Oh look! Here comes-wife’s name-and the baby” Yeah, her and the baby. And how the yak did they get there? Certainly not by bus. And we certainly don’t have a driver. “Hey, I saw some green pants for your baby. Do you like green pants, future to be-mom?” “Would you like these sheets for the crib-future to be mom?”  “Should I buy white or blue sneakers
for your son-future to be-mom?

How about a little consideration for the man of the house? I guess I turned into the invisible man, but just didn’t know it.
When our doctor told us it was a boy, everyone-again- had their opinion. “Hey maybe he will be a soccer player like his uncle” or “Maybe he will like to go swimming like his grandpa”( my wife’s father) . Or “no, he will definitely have blond hair like his aunt”.
What the F…? What about me? What about his dad? The guy who-with his mother- is going to raise him? How about saying he’s going to be smart like his DAD?! (ok that’s a bit vain) Or “He’ll have dark hair like his dad? Anybody? Is this thing on?

But I have to admit, since,in my country, the father’s only role is mostly as a provider, they don’t consider us much. I found out about this by watching and analyzing my father and my wife’s father. Well, I am making pretty sure that they don’t hold on to this idea for too long. I have had to be very assertive and show that I DO get involved. I don’t just provide stuff. I change diapers, I make baby bottles, I shower my kid, I have gotten thrown up by him, he has farted in my hand, he has peed in my lap, vomited on my shirt, I change his clothes, hell yeah! I’m a parent, too. He’s my kid, too, damn it!
And besides, who took my wife to the doctor every single month when she was pregnant? I did. Who does my wife rely on for any problem? ME. Who was right there with her everyday watching her belly get bigger and help her in and out of bed when she couldn’t get up easily?
Who put on her shoes when she couldn’t see her feet anymore? That’s right, me.
And who pays for my boys’ medicine when he gets sick? Who pays the pediatrician? Again, me. So, yes, the mom counts. Of course she does. Without mom, there’s no baby. But dads count too. Maybe not as much as the mom. But dad’s count too, nonetheless. Don’t forget that.

5. The mother should quit work to raise the child. Day-care cannot replace good parents, indeed. But in the world we are living in right now, or at least in this country, having only one working parent is a luxury that most people can’t afford. Both parents need to work if they are to have a modest way of life. Pediatricians suggest avoiding day care altogether but sometimes there’s  no choice.
Before my son was born, this is what I thought, too. But you soon learn that daycare helps kids develop. They help them be more social and interact with other kids their age. Imagine a boy or girl that never gets to interact with children his age until he goes to kindergarten. It would definitely be harder for him. So, no, daycare is no replacement for parents, but it does help out a lot.
We always try to pick him up by the afternoon. Our jobs allow us to pick him up a little aerlier so that we can spend time with him at home. If we only spent a couple of hours with him at night, before he went to bed, then I would worry about daycare being our son’s parent. But it isn’t like that. So, I say, if you can have him in daycare to help you tend to your work routine, and provide him/her of his/her bare necessities and a little more, I say go for it.

I don’t recommend getting him or her accustomed to getting taken care of by grandma or grandpa. Grandparents tend to spoil their grandchildren. And they aren’t as quick to catch him if he were to trip or fall from the bed. They already raised their children so they figure that if the kid trips and falls, he’ll get back up and bumps and bruises heal quickly enough anyway. Plus they sleep a lot on their free time. I know a couple that leave their three-year-old son with either grandma everyday and sometimes, when they go pick him up, grandma doesn’t want to let his parents take their child. Why? Because they have left their child with grandma since he was months old, so now, the grandparents have been semi-raising the child, so they feel they have certain “rights” over him.

But anyway. Those are just things to think about.

Bottom line, if you have questions, ask a professional. Your relatives, friends, acquantances or neighbors might mean well, but they are not trained to give you advice about that. Your Obstetrician or Pediatrician will have the best, more common sense-answer to those questions that arise months before-and after-you have your newborn with you. And as far as those annoying people who think they know it all, simply listen to them, shut up and smile. Worked for me. =)

El precio de la tecnología.

Teléfonos celulares, compras en línea, tablas táctiles, auriculares, televisiones en tercera dimensión, IPod, IPad,ILoquesea. La tecnología nos rodea por todos lados. En un principio la tecnología se hizo para facilitarnos algunas actividades cotidianas. Ahora tiene un uso ligeramente distinto. Y vaya que se paga un precio por ello. Por ahi se dice que donde hay IPad, también Hayhambre.

Gracias a la tecnología, las personas se han vuelto más flojas. Hace diez o veinte años, ¿qué se debía hacer cuando se nos encargaba elaborar un ensayo en la escuela? Debíamos ir a la biblioteca, leer libros, sacar fotocopias y redactar el ensayo en la computadora, una máquina de escribir o a mano.
Pero ahora, ¿qué hacen los estudiantes? Entran a internet, escriben el tema que buscan y ¡listo! Ensayo instantáneo.
Copia lo que quieras, edita lo que no quieres. Imprime. Listo.

No se vaya a entender mal, me gustan las computadoras y la tecnología como a cualquiera. Pero empiezo a pensar que la tecnología nos está volviendo sus esclavos en lugar de que sea nuestros sirviente.
Observe a cualquiera que tiene un teléfono tipo Blackberry o de esos que se conectan a internet. La gran mayoría de ellos no pueden dejarlo por un solo minuto. El aparato es su amo y no pueden hacer nada sin el. Se escucha un timbre repentino y de inmediato deben revisar la pantalla. El aparato demanda atención.

Y ya no solo es para hacer una llamada a una persona para que pase a recogerte o avisar que llegarás tarde. Los teléfonos celulares de ahora pueden hacer cualquier cosa: tomar fotografías, enviar mensajes, revisar correo electrónico, jugar en línea, llevar la agenda, escuchar música, grabar voz y video, etcétera. Ah, y también sirven para hacer llamadas telefónicas.

Pero, ¿qué pasa si este aparatito se pierde? Se vuelven una persona inútil. ¿Te sabes el número telefónico de tu casa? Este..no, lo tengo anotado en el teléfono. Sin teléfono no pueden recordar un solo dato. Estan demasiado acostumbrados a confiar en el teléfono. Si se termina la batería sucede lo mismo. Adiós información.

Si, la tecnología es grandiosa y muy práctica. Pero póngase a pensar. ¿Realmente necesita ese IPod nuevo que le permite guardar 300 trillones de canciones? ¿Realmente tendrá el tiempo disponilbe para escucharlas todas? ¿En realidad es mucho mejor que el IPod viejo-que adquirió hace seis meses- que solamente le permite guardar 150 000 canciones?
¿Cuál es el motivo para adquirir un aparato que en seis meses será obsoleto? ¿Es totalmente necesario para poder vivir su vida? o ¿Qué pasaría si no adquiere ese nuevo juguete electrónico? ¿Se va a enfermar o qué le sucederá?

Tome el tiempo para pensar en adquirir ese nuevo juguete que acaba de salir a la venta. Es asombroso ver que en países como Estados Unidos, las personas faltan al trabajo o la escuela para hacer fila afuera de una tienda, durante varios días y noches, para ser de los primeros en comprar el aparato de moda. ¿Para que? ¿Para tener un aparato novedoso y una deuda bancaria innecesaria?
Póngase a pensar, ¿realmente lo necesita? O será más bien la necesidad de tener lo más novedoso lo que le obliga a gastar (porque es un gasto, no una inversión) su- tan bien merecido- dinero que gana con el sudor de su frente. ¿Le ayudará con algun aspecto de su vida ó será solo vanidad?

Uno no siempre debe enfocarse en cubrir sus necesidades. De vez en cuando hay que darse uno que otro gusto. Pero hay gustos que más bien son un gasto que rápidamente pierde la falsa satisfacción que en un principio prometía dar.

Reflexione y usted decida.