No era exactamente mi concepto de diversión.

Tenía alrededor de 16 años. Mi hermano tenía como 14. Fuimos a visitar a nuestros familiares en otra parte de la república. Ellos viven en un pueblo relativamente pequeño. Durante nuestra estancia, una noche, uno de nuestros primos dijo que saldría con sus amigos y nos invitó. Esperábamos ir a algún lugar, como a una fiesta, a la casa de alguien para jugar videojuegos o a algún parque. Vaya que nos esperaba una sorpresa.

Mi hermana del lado izquierdo, mi hermano al centro y una prima del lado derecho. Yo soy el de atrás. El pie no sé de quien es.
Pasamos las siguientes tres ó cuatro horas atrás de una camioneta pick-up, con unos 6 muchachos que solo conducían por el pueblo. Caminaban unas cuadras, luego daban vuelta, luego se iban por otra calle y daban vuelta y así por el estilo. Eventualmente tuvimos que volver a la casa de mi primo. Cuando nuestro tío-el papá de mi primo-le preguntó cómo nos había ido, él respondió que muy bien.
Mi hermano y yo volteamos a vernos con la misma expresión en el rostro. Y, a pesar de que no puedo describir exactamente de qué era esa expresión, estoy seguro de que ambos estábamos pensando lo mismo: Nunca jamás.
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